El tribunal no te tiene manía. Simplemente no eres la mejor opción.
Sabemos que no es el titular que apetece leer cuando llevas meses -o años- opositando. Pero si has hecho clic, es porque en el fondo sabes que aquí hay algo que mirar. Empecemos desmontando una idea muy instalada: el tribunal como enemigo. Esa figura aterradora a la que se le atribuyen suspensos, injusticias y decisiones arbitrarias. Es un relato cómodo, porque te permite salir indemne del golpe. Si el problema está fuera, tú no tienes la culpa. El problema es que no funciona. La mayoría de tribunales no te conocen, no saben quién eres ni les importa tu historia personal.
Cuando estás agotad@ de estudiar… pero aún te queda hambre de avanzar
Hay un punto del estudio —si estás opositando lo conoces bien— en el que ya no puedes más, pero tampoco quieres rendirte al sofá y procrastinar con el móvil. Ese punto extraño en el que no quieres seguir, pero tampoco quieres parar. Porque parar del todo: te desconecta, te corta el ritmo, te hace sentir que hoy no has sumado. Y ahí es donde entran las recomendaciones que verás a continuación, esas lecturas que no se estudian, no se subrayan y no se preparan para examen… pero te hacen sentir productivo. Son libros que funcionan cuando estás en esa frontera
Temario de oposiciones
¿Qué esperamos cuando pensamos en un temario de oposiciones? En muchas ocasiones queremos un material cerrado: un temario tipo. Bonito. Ordenado. Listo para memorizar y soltar en el papel. Pero… si una oposición es, en esencia, una prueba de competencia, ¿qué sentido tiene copiar algo que no has construido tú? ¿Qué aporta repetir palabra por palabra lo mismo que otras 200 personas? Exacto: nada. En Laacademia hacemos otra cosa. Sí, te damos unos apuntes excelentes. Rigurosos. Actualizados y adaptados a tu comunidad. Pero el tema —tu tema— lo construimos contigo. En un mismo grupo, con los mismos apuntes, nunca salen dos
El valor de decir “AQUÍ NO”
Las cifras no deberían dejar indiferente a nadie: los mayores picos de acoso escolar en España se producen en Primaria, especialmente en 2.º y 3.º curso, entre los 7 y 8 años. No en la adolescencia, como solemos imaginar. En aulas pequeñas, con mochilas que pesan menos que el miedo y con niños que todavía no saben poner palabras a lo que sienten, pero que ya intuyen que ser diferente puede doler. Esa realidad debería bastar para detenernos. Porque el acoso no se sostiene solo en quien agrede: se sostiene en quien observa y calla. En quien no insulta, pero






